¿Quién es quién?

por | Nov 29, 2023 | Gestión cooperativas

Conocer en profundidad a los agentes implicados en la gestión de nuestros residenciales cooperativos ayuda a comprender mejor el proyecto y su funcionamiento.

Por este motivo, te presentamos los diferentes agentes que forman parte integral en la edificación de un proyecto residencial. Agentes que desempeñan funciones independientes con misiones específicas dentro de la obra y que colaboran en armonía para la materialización de un objetivo común: transformar el residencial en tu futuro hogar.

Desde el arquitecto hasta el constructor, cada uno de ellos aporta su experiencia única para garantizar que nuestro residencial sea un testimonio de calidad, diseño y profesionalidad.

¿Quieres saber quién forma parte del proceso de edificación?

Conforme a la Ley 38/1999, de 5 noviembre, de Ordenación de la Edificación (LOE), se consideran agentes de la edificación a todas las personas, ya sean físicas o jurídicas, que participan en el proceso de construcción.

Cada uno de estos agentes está definido por ley, la cual atribuye, además, el papel que deben desempeñar, determinado por las competencias establecidas en la misma. Entre ellos podemos destacar:

1- Promotor: es la entidad que impulsa las obras, en nuestro caso la sociedad cooperativa. Se encarga de contratar a los demás agentes implicados según sus distintas funciones.

2- Arquitecto: es el profesional encargado del diseño y definición de lo que será la futura edificación, y que queda recogido en el proyecto de arquitectura. También se encarga de dirigir el progreso de la obra en términos técnicos, estéticos, urbanísticos y medioambientales, de acuerdo al proyecto, la normativa, la licencia de edificación y otras autorizaciones requeridas. Su misión principal es proyectar y definir las obras a realizar.

3- Aparejador o Director de la ejecución de la obra: es el agente que desempeña la función técnica de supervisar y dirigir la ejecución material de la obra. Asimismo, se encarga de llevar a cabo un control exhaustivo, tanto cualitativo como cuantitativo de la construcción, asegurando la excelencia y la calidad del resultado final.

En el lenguaje coloquial, el conjunto formado por el Arquitecto y el Aparejador recibe el nombre de Dirección Facultativa. La función que desempeña la Dirección Facultativa en el transcurso de la obra es de vital importancia, pues el arquitecto diseña y define, mientras que el aparejador controla que todo se ejecute según lo dispuesto por el arquitecto.

4- Constructor: El constructor es el principal responsable de llevar a cabo la ejecución física de las obras. Esta responsabilidad implica la utilización de recursos humanos y materiales, tanto propios como proporcionados por terceros, con estricta adherencia al proyecto elaborado por el arquitecto y las indicaciones del aparejador.

5- Entidades y laboratorios de control de calidad de la edificación:  las entidades de control de calidad son aquellos agentes encargados de prestar asistencia técnica para verificar la calidad del proyecto, en relación a los materiales utilizados y a la ejecución de la obra y sus instalaciones, de acuerdo con el proyecto y la normativa aplicable.

Por su parte, los laboratorios de ensayos para el control de calidad desempeñan un papel esencial al ofrecer asistencia técnica a través de la realización de ensayos o pruebas de servicio de los materiales, sistemas o instalaciones que forman parte de una obra de edificación.

6- Suministradores de productos:  Se consideran suministradores de productos los fabricantes, almacenistas, importadores o vendedores de productos destinados a la construcción, con el objetivo de ser integrados de manera permanente en una obra. Es importante señalar que contratan con el constructor, no con el promotor.

7- Propietarios y usuarios: la ley también los cita adjudicándoles la obligación, ya sean dueños o no, de mantener en buen estado su casa o edificio, siguiendo las instrucciones de uso y mantenimiento indicadas en la documentación de la obra. Asimismo, los propietarios deben guardar y transmitir, cuando sea necesario, toda la documentación relativa a la obra ejecutada, así como los seguros y garantías que tenga.

Como hemos mencionado anteriormente, es fundamental comprender que los agentes involucrados en la construcción son entidades independientes, cada una con funciones y responsabilidades específicas establecidas por la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE), así como otras disposiciones pertinentes y el contrato que rige su participación en el proyecto. Es decir, el arquitecto o el aparejador no son miembros de la constructora, sino profesionales independientes para poder afrontar así su función de manera imparcial.

Construyamos un tabique

Este ejemplo, en el que se crea un escenario común relacionado con la construcción de un tabique, te ayudará a distinguir claramente la función de cada uno de estos profesionales:

En primer lugar, el arquitecto o director de la obra se encarga de elaborar el plano y definir las medidas, diseño y materiales que se utilizarán para construir el tabique.

Por otro lado, el aparejador o director de ejecución tiene la responsabilidad de supervisar que la construcción del tabique se lleve a cabo correctamente, siguiendo las indicaciones proyectadas por el arquitecto, y asegurándose de que la calidad y disposición de los materiales empleados sea la correcta.

En última instancia, el constructor realiza la ejecución física del tabique de este ejemplo, obedeciendo las órdenes y directrices del aparejador, para garantizar que el tabique se construya de manera adecuada.

Todo ello será posible, además, gracias a la implicación de los suministradores y las entidades y los laboratorios de control de calidad de la edificación, que certifican la calidad de los materiales del tabique. Esta documentación será recopilada el aparejador al final de la obra y se entregará a los propietarios como parte del libro del edificio.

La buena colaboración de los diversos agentes, cada uno desempeñando un papel fundamental, definido por la LOE, garantiza el éxito de cualquier proyecto residencial. Desde el promotor que impulsa la obra, en nuestro caso la sociedad cooperativa, hasta el constructor que lleva a cabo la ejecución física, pasando por el arquitecto y aparejador, que diseñan y supervisan la construcción, sin olvidarnos de los suministradores y las entidades de control, todos contribuyen a garantizar la calidad, diseño y profesionalidad en la materialización del proyecto.

En esta suma de funciones específicas e independientes, se forja un residencial que no solo es un testimonio arquitectónico, sino también un espacio que refleja el compromiso y la profesionalidad de todos los agentes involucrados.

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