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Ha sido la misma evolución tecnológica la que ha generado unos mercados globalizados donde la información vuela literalmente de un punto a otro del planeta, generando una velocidad totalmente desconocida hasta los últimos años.

Dentro de parte de esta vorágine de los sistemas de información está el origen de la crisis económica actual, no solo por la contundencia de la misma, sino por lo difícil que ha sido para los sistemas de análisis de la información y las superestructuras de las entidades financieras, dar una respuesta que requería una gran velocidad, eficiencia y eficacia.

El retraso en la llegada de la información realmente trascendente  hasta las cúpulas de dirección de dichas entidades, la falta de información realmente relevante, la imposibilidad de hacer análisis de aggregate portfolio y el GAP que generaba la llegada de dicha información a destiempo, cuando ya estaba ocurriendo otra cosa diferente ha precipitado al vacío a numerosas entidades y ha situado en una muy delicada situación a otras.

La pregunta que deberíamos hacernos en consecuencia sería ¿está realmente la tecnología preparada para crear sistemas de análisis ante situaciones tan cambiantes como los actuales, a una profundidad tan amplia como la que precisa una entidad financiera? la respuesta a esta pregunta es la clave del reto al que se enfrentan las entidades financieras en estos momentos.

Como hemos comentado en otras ocasiones, el grave problema de las aplicaciones tecnológicas de las entidades financieras, es que se convierten en poco prácticas o efectivas, generalmente porque el desarrollador de las mismas no tenía realmente interiorizadas o no conocía por el uso diario el funcionamiento de los sistemas de información que realmente precisan las entidades o maneja el mix de sistemas de análisis de información necesarios para dar respuesta a tan complejas necesidades.

Esta integración no debe ser solo tecnológica sino también sistémica, no se trata de hacer todo nuevo para que funcione, pero si hay que realizar los cambios pertinentes que convertirán un sistema lento y decadente, en un sistema rápido y adaptable, el reto es doble no solo se trata de ser veloz, sino extremadamente fiable, una mala decisión arrastrada por la urgencia puede generar aún más perdidas; en esto es la tecnología la que tiene la respuesta, la capacidad de cálculo de los ordenadores unida a una adecuada programación y un conocimiento profundo de las necesidades junto a algunas modificaciones en la estructura interna obraran el milagro.

El OTD (One Time Data), los sistemas data tracker, la implementación del files analizer, los scorecard: risk controller, strategic controller… se unirán dentro del propio sistema informático de la entidad para garantizar el mejor análisis en el menor tiempo posible para tomar la decisión adecuada.

Esto es algo que el project management tiene muy en cuenta tanto a nivel microscope como a nivel macroscope, con la gestión del program y el portfolio management, si bien son muy pocas las empresas de dirección de proyectos que hayan conseguido integrar un desarrollo tecnológico eficaz al proceso.

El reto existe, es alcanzable y necesario, pero para poder alcanzarlo debemos dar el primer paso plantearnos que el cambio es posible.