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El riesgo dormido

Generalmente antes de proceder a financiar o refinanciar una operación se procede a analizar lo más a fondo posible los posibles riesgos que acarrea dicha operación.

Una vez concedida la operación la posición del financiador clásico suele ser: «es su negocio, sabe como gestionarlo, la empresa se encarga de controlar sus riesgos».

Esta posición pasiva del financiador es la culpable de gran número de los problemas que actualmente están pasando algunas operaciones de financiación.

La posición clásica del financiador es que no puede conocer como funciona cada negocio y, por lo tanto, no puede participar en todos ellos de forma proactiva, su core business es el de prestar dinero.

En estos momentos de crisis son ya muchas las entidades financieras que se han replanteado todas estas afirmaciones consideradas dogmas hasta ahora.

Que a un cliente le hayan ido bien las cosas hasta un momento no significa que le vayan a seguir yendo bien, en la capacidad a adaptarse a los cambios estribará el éxito de estas empresas.

El análisis del departamento de inversión de cualquier entidad basado en unas reglas de juego conocidas por todos y por tanto relativamente fáciles de maquillar, precisaría de una información adicional que le ayudara a tomar las mejores decisiones de forma puntual y a controlarlas luego en el tiempo.

El riesgo dormido es ese riesgo del proyecto que poco a poco va creciendo tanto en impacto como en probabilidad de ocurrencia, sin ser detectado por la entidad, haciéndose cada vez más grande, hasta alcanzar dimensiones monstruosas que aparecen repentinamente y ponen en serio riesgo la cantidad financiada.

Vigila los riesgos dormidos de tus financiaciones, porque están creciendo y te aseguro que a nadie les gusta verlos despertar.